Cómo encontré mi primer Cometa

, “Los cometas son como los gatos: tienen cola y hacen precisamente lo que les da la gana.”

Por MARÍA INÉS SUÁREZ

Cómo encontré mi primer Cometa

 

Aunque se acercan varios cometas anualmente a nuestro vecindario, muchos no se iluminan como es esperado, o se desintegran en varios pedazos, dejando a muchos observadores del cielo con las ganas de verlos brillar. No es en vano que el astrónomo David H. Levy dijo, “Los cometas son como los gatos: tienen cola y hacen precisamente lo que les da la gana.” Aún así, muchos de nosotros, los astrónomos aficionados, esperamos su llegada con muchas ansias, y los buscamos diligentemente en el cielo nocturno. Aunque muchas veces no tengamos suerte, no perdemos el optimismo. Yo nunca había visto un cometa, ni el Hyakutake, ni el Hale-Bopp o el Shoemaker-Levy, que dieron grandes espectáculos años atrás.

El año 2020 vino con una desagradable sorpresa para el mundo entero, azotándonos con una pandemia que ha traído mucha angustia incertidumbre y dolor, pues muchas personas han perdido a sus seres queridos, y que nos ha obligado a quedarnos en nuestras casas, a dejar de hacer nuestras actividades, a no poder reunirnos con familiares y amigos, y sin indicios que las cosas van a mejorar pronto. A pesar de todo, la Tierra sigue girando, y en cualquier momento podemos voltear la mirada hacia arriba y ver al infinito. Nada nos impide ver hacia un mar de estrellas, planetas, asteroides, nebulosas, galaxias, y por supuesto, cometas. Así que con el anuncio, a principio de año, de la llegada del cometa ATLAS (C/2019 Y4), decidí emplear mi tiempo en cuarentena en cazar, desde mi balcón, aunque sea uno de estos gatos cósmicos. 

“Los cometas son como los gatos: tienen cola y hacen precisamente lo que les da la gana.”

David H. Levy

Pero, ¿qué es un cometa?

Los cometas son pequeños cuerpos helados de unos 10 km de diámetro, que mientras se encuentran en el Sistema Solar exterior permanecen dormidos. Están congelados e inactivos y es extremadamente difícil o imposible detectarlos desde la Tierra. Vienen de regiones muy lejanas: el cinturón de Kuiper que está un poco más allá de Plutón o la Nube de Oort, que es una nube esférica de objetos transneptunianos que se encuentra en las orillas del Sistema Solar.

Cuando los cometas se acercan al Sol, se calientan y empiezan a soltar gases en un proceso llamado sublimación. Esta ocurre cuando un sólido pasa a un estado gaseoso sin pasar por un estado líquido. Se produce una atmósfera de gas y polvo, gigante y tenue llamada coma, que puede llegar a ser tan grande como el Sol, y la fuerza que el Sol ejerce en la coma forma dos colas; una de gas y una de polvo. Estas apuntan siempre en dirección contraria al Sol, y se distinguen porque la cola de polvo siempre va detrás de la órbita del cometa, pero la cola de gas es afectada por el viento solar, un torrente de partículas energizadas y cargadas que fluyen del Sol, y viajan a través de sus líneas de campo magnético a velocidades hasta de 900 km/s.

Y es entonces, cuando esas bolas de hielo se acercan al Sistema Solar interior, que se iluminan y, si somos afortunados, nos dan un pequeño o gran espectáculo. Algunos son conocidos y nos visitan periódicamente, algunos no vuelven por mucho tiempo y no alcanza una vida para volver a verlos, y otros no regresan jamás, siguen su camino adentrándose en el espacio interestelar, alejándose cada vez más de nosotros..

¨Y es entonces, cuando esas bolas de hielo se acercan al Sistema Solar interior, que se iluminan y, si somos afortunados, nos dan un pequeño o gran espectáculo.¨

Por MARÍA INÉS SUÁREZ

Para encontrar un cometa

Podemos usar su efemérides, que es una tabla de valores que nos da su posición en un momento dado, y otras herramientas.

Las que yo utilicé son las siguientes: 

www.theskylive.com/comets, sitio web que nos da la efemérides de un cometa para cualquier fecha y hora, y si ingresamos las coordenadas de nuestra ubicación nos dice si está sobre el horizonte, y en qué dirección buscarlo, entre otras cosas. 

El app Stellarium, que nos dice las posiciones de las constelaciones y sus objetos desde nuestra ubicación, fecha y hora.

Y los mapas de www.spaceweather.com, que un compañero, amante de la astronomía, amablemente me compartió. Estos indican la posición del cometa en diferentes fechas. 

Se acercaron varios de estos visitantes helados, algunos muy prometedores, y yo, con efemérides y binoculares en mano, no perdí tiempo y me puse a barrer el cielo, llena de ilusión al pensar que, en cualquier momento, tendría mi primer encuentro con uno de ellos. Nerviosa, me preocupaba si sería capaz de reconocer un cometa al verlo, o si lo confundiría con una estrella. Así que pregunté a mis amigos conocedores del cielo, “¿Cómo sabré cuando lo encuentre?” A lo que respondieron, “Se ve como una pelusita, verás claramente que no es una estrella.” Y con estas palabras, determinada, seguí buscando una pelusita en un universo. 

Cometas vinieron y se fueron. El cometa ATLAS (C/2019 Y4) se desintegró al acercarse al Sol, el cometa SWAN (C/2020 F8) no tenía la magnitud esperada, y otros estaban en direcciones donde yo no podía verlos. Luego vino una sucesión de días nublados que parecían ser idénticos. Quería pedirle a la Tierra que se detuviera por un momento, o a las nubes que se fueran, pero sabiendo que eso es imposible, empecé a perder las esperanzas.

¨Se acercaron varios de estos visitantes helados, algunos muy prometedores, y yo, con efemérides y binoculares en mano, no perdí tiempo y me puse a barrer el cielo.¨

Entonces vino el Cometa NEOWISE (C/2020 F3)

Podía verse al amanecer, y a simple vista. Hacía mucho que no se acercaba un cometa así. Empezaron a llegar fotos impresionantes de muchos lugares, incluyendo mi país, pero una montaña tapaba mi Noreste, por lo que debía esperar unos días a que pudiera ser visto en el anochecer, al Noroeste. Los días seguían grises, y a mi, ya me ganaba la apatía.

En el anochecer del 18 de julio sería mi primer encuentro con un cometa. Si, seguía nublado, y yo estaba en la computadora, en una habitación que da al balcón donde siempre observo, en una video-llamada con mis compañeros de la Junta Directiva de la Asociación Guatemalteca de Astronomía. Veía seguido por la ventana, mientras el Sol se ocultaba, pero las nubes no daban tregua, seguían esparcidas por el horizonte, cuando entonces, nos empezaron a llegar mensajes de personas que lo estaban viendo. Yo salté de la silla, agarré mi láser, mis binoculares y mi mapa, y salí corriendo. Ubiqué la Osa Mayor, vi que justo su patita, donde debía estar el cometa, se elevaba sobre la capa de nubes. Apunté con mi láser, tomé los binoculares y barrí el cielo, y en eso, justo en el lugar donde el mapa indicaba, en medio de las estrellas Kappa Ursae Majoris y Iota Ursae Majoris…

Encontrado:

Cometa NEOWISE, Guatemala, 18 de julio, 2020. 7:25 p.m. (GMT -6). Pude verlo, y yo que temía no reconocerlo, supe inmediatamente lo que era, se veía claramente que no era una estrella. Se distinguía su coma y su colita. “Colita” desde aquí, pues medía 16 millones de km. Parecía estático aunque viajaba a 231,000 km/h. A pesar que lo estaba buscando, y que estaba muy emocionada por la posibilidad de verlo, no esperaba el sentimiento que me dio, estaba muy conmovida. Me impactó ver esa pequeña bola de hielo, que viene desde las profundidades del Sistema Solar, que ha viajado miles de millones de kilómetros, que viene pasando por los lugares más fríos y oscuros, solito, hasta acercarse al Sol y a nuestro planeta en lo que civilizaciones han nacido y han caído. Y, de repente, ahí está, con su gran coma y cola, siendo encendido un rato por una estrella. Y lo podemos ver. Nadie nos lo contó. Somos testigos de ese viaje tan largo.,

¨Me impactó ver esa pequeña bola de hielo, que viene desde las profundidades del Sistema Solar, que ha viajado miles de millones de kilómetros, que viene pasando por los lugares más fríos y oscuros, solito, hasta acercarse al Sol y a nuestro planeta en lo que civilizaciones han nacido y han caído.¨

Hace más o menos 6,800 años, en el periodo Neolítico, el Sahara todavía no era un desierto, y los primeros pastores empezaron a moverse hacia el valle del Nilo, en Asia comenzaron a cultivar arroz, y en las aldeas de Mesopotamia empezaron a formarse, por primera vez, sociedades complejas con jerarquías de reyes. El cometa NEOWISE no volverá hasta dentro de otros 6,800 años, y no puedo evitar preguntarme qué será de nuestra especie para ese entonces. Solo puedo esperar que alguien más en ese futuro, a través del tiempo, pueda verlo, y en su humanidad, también conmoverse.

Buen viaje, cometa, y hasta pronto.

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